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sábado, 30 de julio de 2016

Evaluaciones Psicológico-Forenses en asuntos de Violencia de Género:Errores habituales y propuestas de mejora

Compartimos nuestro artículo publicado en el último número de la revista Informació Psicológica

En este número se aborda el tema de la Violencia de género: aportaciones desde la psicología. Podemos leer en la editorial del mismo: "cerca de trescientas muertes en los últimos cinco años. 2015 se cerró con un total de 60 mujeres víctimas de la violencia de género"




Esperamos que nuestra aportación al tema os resulte interesante y sea de utilidad.  Se puede ver y descargar en la web de la revista. Aquí el pdf.

 Evaluación psicológica forense en violencia de género

RESUMEN 

Evaluaciones Psicológico-Forenses en asuntos de Violencia de Género. Errores habituales y propuestas de mejora


Miguel Diez Jorro 


Este trabajo consiste en una “revisión de campo” y una recopilación de errores habituales detectados en evaluaciones psicológico-forenses en casos de violencia de género. A lo largo de nuestra experiencia profesional como psicólogos forenses y en nuestra práctica habitual encontramos dictámenes e informes en este ámbito que adolecen, en muchos casos, de rigor metodológico, dejando patente escaso conocimiento sobre la violencia de género, sus manifestaciones, evolución, victimización y consecuencias, llegando a interpretaciones y conclusiones periciales, cuanto menos, inexactas e incluso en ocasiones iatrogénicas. Los errores evaluativos que se han detectado condicionarán recomendaciones y discusiones periciales que se no ajustan a la realidad de los asuntos valorados, lo que pudiera provocar no solo efectos de victimización secundaria de mujeres víctimas y niños/as, sino que, además, los informes periciales psicológicos no cumplirán con su función básica de asesoramiento especializado y auxilio judicial. La propia exposición realizada en este trabajo de errores evaluativos y de interpretación conlleva inherentemente diferentes propuestas de mejora, entre las que destacamos formación especializada, el uso de protocolos de evaluación adecuados así como la realización de informes periciales estructurados y adaptados al contexto judicial.

viernes, 1 de abril de 2016

Nuevo delito: STALKING o acoso persistente



Stalking
Primer condenado en Navarra por “stalking”, el nuevo delito de acoso (ya con sentencia)El Juzgado de Instrucción número 3 de Tudela, Navarra, ha dictado una interesante sentencia, de fecha 23 de marzo de 2016, que analiza los requisitos y características del nuevo delito de acoso reiterado e ilegítimo, también conocido como stalking, regulado recientemente en nuestro Código Penal.


Nueva figura delictiva: Stalking


Esta figura delictiva fue introducida en el Código por la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, que tipifica en el art. 172 ter el nuevo delito de stalking dentro de los delitos contra la libertad.

Se trata de todos aquellos supuestos, señala la sentencia, en los que, sin llegar a producirse necesariamente el anuncio explícito o no de la intención de causar algún mal (amenazas), o el empleo directo de la violencia para coartar la libertad de la víctima (coacciones), se producen conductas reiteradas por medio de las cuales se menoscaba gravemente la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima, a la que se somete a persecuciones o vigilancias constantes, llamadas reiteradas, u otros actos continuos de hostigamiento.


Conducta típica
Tal como se desprende del precepto, se castiga el hecho de acosar, llevando a cabo de forma insistente y reiterada, y sin estar legítimamente autorizado, alguna de las conductas descritas.
  • Se exige que nos hallemos ante un patrón de conducta, descartando actos aislados.
  • Se exige igualmente una estrategia sistemática de persecución, integrada por diferentes acciones dirigidas al logro de una determinada finalidad que las vincule entre ellas.
  • Se exige que la conducta típica altere gravemente el desarrollo de la vida cotidiana del sujeto pasivo.
  • El apartado cuarto del precepto establece la necesidad de denuncia de la persona agraviada o de su representante legal como requisito de procedibilidad, pero no se requerirá denuncia previa cuando el ofendido sea alguna de las personas a las que se refiere el art. 173.2 CP (el cónyuge del autor, o la persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia; sus descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente; o los menores o personas con discapacidad necesitadas de especial protección que con él convivan o se hallen sujetos a su potestad o tutela)

Primera sentencia en España

La sentencia considera probado que el acusado, de 37 años, en diferentes fechas a lo largo del presente mes de marzo, a raíz de conocer a la denunciante por la pérdida y recuperación de un perro de su propiedad, comenzó a realizarle llamadas telefónicas y enviarle los citados mensajes, así como que alteraron su vida cotidiana.

El juez explica que el bien jurídico protegido en este caso es “la libertad de obrar, entendida como la capacidad de decidir libremente” y “conductas de stalking afectan al proceso de formación de la voluntad de la víctima”.

Stalking es muy común en los Estados Unidos y se describe con un cuadro psicológico conocido como  síndrome del acoso apremiante.  Consiste básicamente en espiar una víctima, seguirla por la calle, llamarla por teléfono, mandarle cartas, mensajes sms o incluso amenazarla .

En este sentido el fallo de del magistrado de Tudela destaca “que la sensación de temor e intranquilidad o angustia que produce el repetido acechamiento por parte del acosadorle lleva a cambiar sus hábitos, sus horarios, sus lugares de paso, sus números de teléfono, cuentas de correo electrónico e incluso de lugar de residencia y trabajo”.


El magistrado añade además en su resolución que con ella se protege también el bien jurídico de la seguridad, esto es, “el derecho al sosiego y a la tranquilidad personal”.

Impacto psicológico. Evaluación Forense


Desde el punto de vista forense, los efectos psicológicos de las víctimas de stalking no son diferentes de los que pueden padecer las víctimas de otro tipo de delitos o situaciones traumáticas, de modo que también pueden desarrollar diversas patologías, incluyendo el Trastorno por Estrés Postraumático. 

Las víctimas están sometidas, no a un acoso puntual, sino a un patrón de conductas persistentes que pueden provocar un proceso de trauma continuo. Así pues la reiteración de la conducta implica pérdida de control de la víctima, tanto en relación al desarrollo normal de su vida, como en relación a la pérdida de confianza  en el sistema policial-judicial, pudiendo desarrollar victimización secundaria.

Como consecuencia de los riesgos a los que se ven expuestas, las víctimas de stalking sufren, además, un daño social significativo y efectos negativos en diferentes aspectos vitales: familiar, laboral, académico, etc.

Incidir que el stalking, entendido como actos de acecho, seguimiento, vigilancia, comunicación indeseada con la víctima o sin su consentimiento, con la intención, o provocación,  de intimidación, miedo o incluso daño físico y/o psíquico, puede darse tanto a nivel físico como a través de las nuevas tecnologías (lo que podría denominarse ciberstalking).


Conociendo el proceso, las formas de esta conducta delictiva, así como el impacto en las víctimas, podremos, desde la Psicología Jurídica y Forense, auxiliar de forma efectiva en el contexto judicial, ayudando a delimitar y evidenciar el patrón y comportamiento de stalking, así como el daño psíquico y secuelas que pueda provocar en las víctimas.

Fuentes: 

- Noticias Jurídicas (en web: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/10989-el-nuevo-delito-de-acoso-ilegitimo-o-stalking-art-172-ter-cp/?utm_content=bufferff5f9)
- Confilegal (web: http://confilegal.com/20160401-primer-condenado-navarra-stalking-nuevo-delito-acoso/)
- Pardillo, Z., Elisabeth, N., & Bodelón González, E. (2015). El stalking como nueva forma de acoso.


lunes, 21 de marzo de 2016

Diferentes modalidades de violencia en la relación de pareja: implicaciones para la evaluación psicológica forense

En el artículo de Muñoz y Echeburúa (2016)  se sugieren algunas vías de actuación derivadas de la buena práctica en este ámbito.



En este artículo se aborda la violencia en la relación de pareja a partir de los datos derivados de la investigación científica. Se describen dos tipos básicos de violencia: la violencia coactiva y la violencia situacional (asociada a la gestión de los problemas cotidianos o al manejo del proceso de ruptura). A partir de esta distinción se proponen estrategias para el diagnóstico diferencial dentro del contexto de evaluación psicológica forense español.

Atendiendo al marco legal diseñado  por la LO 1/2004, entendemos que la intervención del psicólogo forense en este campo debe versar sobre la valoración de la dinámica relacional denunciada y su compatibilidad con lo que la bibliografía denomina violencia coactiva controladora por razón de género. Las agresiones se interpretan así como una estrategia para perpetuar la supremacía y el poder masculino o para corregir las diferencias de poder percibido y restaurar el orden tradicional.

El proceso de evaluación pericial debe regirse por la generación y falsación de hipótesis en relación a la dinámica relacional de pareja que describen los implicados en el proceso (denunciante y denunciado). En este sentido, el perito debe partir de una hipótesis y la contraria: H1, los hechos denunciados corresponden a una dinámica relacional de pareja violenta y H2, los hechos denunciados no corresponden a una dinámica relacional violenta. No seguir este procedimiento aumenta el riesgo de caer en el sesgo confirmatorio en relación a la hipótesis de partida (profecía autocumplida o efecto Pigmalión)


Extraído del artículo:

Muñoz, J. M., & Echeburúa, E. (2016). Diferentes modalidades de violencia en la relación de pareja: implicaciones para la evaluación psicológica forense en el contexto legal español. Anuario de Psicología Jurídica.

sábado, 12 de marzo de 2016

La Prueba Preconstituida. Intervención del Psicólogo Forense


¿Qué es la prueba preconstituida?


Las pruebas preconstituidas son todas aquellas pruebas cuya realización deba practicarse en la fase de investigación, sin demora y antes de que se celebre el juicio oral.

La prueba preconstituida es una base sólida por la que un tribunal puede asentar una sentencia. En España, tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han establecido que existen varios supuestos excepcionales que son aptos para fundamentar una sentencia absolutoria o condenatoria siempre y cuando se observe el cumplimiento de determinadas condiciones.

Entre estos requisitos se encuentra la imposibilidad de ser reproducido en el momento de un juicio oral. La autopsia forense a un cadáver, por ejemplo, es la prueba preconstituida por excelencia ya que no es posible representar en juicio meses más tarde. 

Otro tipo de pruebas preconstituidas son la entrada y registro en domicilio, la inspección ocular, la identificación del acusado en rueda de reconocimiento, etc.


Sotoca, Muñoz, González y Manzanero (2013) la definen así:


La prueba preconstituida es una fórmula jurídica que en los casos de víctimas especialmente vulnerables tiene dos objetivos fundamentales: por un lado, proteger el testimonio de la víctima (indicio cognitivo) del deterioro derivado de múltiples e inadecuados abordajes, y por otro, evitar la revictimización provocada por el sistema policial y de justicia.

Intervención de los/as psicólogos/as forenses en el desarrollo de la prueba preconstituida.


Desde el punto de vista de la Psicología Forense la evaluación pericial psicológica referida a la evaluación de la credibilidad del testimonio en menores presuntas víctimas de abuso sexual infantil ha adquirido una relevancia especial, reflejada en un incremento significativo en su demanda (Manzanero y Muñoz, 2011)

El Presidente de la Audiencia Provincial de Alicante, Vicente Magro (2008) alegaba la necesidad de se adoptaran medidas legislativas que ahorren al menor la nueva «victimización» de tener que acudir de nuevo a declarar por hechos relativos a delitos contra la libertad sexual. Aconsejándose por expertos que en estos casos se evite que el menor se vea obligado a pasar por un «calvario judicial» que le puede suponer la exigencia de declarar numerosas veces a lo largo de un proceso.

En nuestro país se cuenta con abundante jurisprudencia, habiendo sentencias del Tribunal Supremo que realizan una nueva interpretación del término “imposibilidad” de comparecencia el día de la Vista Oral, incluyendo los casos en que existe riesgo cierto de producir consecuencias psicológicas en menores de edad víctimas de delitos sexuales.

Desde el punto de vista jurídico (Gisbert, 2011) la prueba preconstituida tiene dos fines fundamentales: por un lado salvaguarda del superior interés de las víctimas especialmente vulnerables y por otro, proteger el elemento probatorio (la prueba testifical). 

Desde una concepción psicológica se trataría de tener en cuenta la fragilidad de la memoria y la debilidad de la huella mnemotécnica, así como minimizar la victimización secundaria, reduciendo la exposición repetida de los menores a diversas entrevistas, interrogatorios y declaraciones judiciales.

Sotoca, Muñoz, González y Manzanero (2013) consideran que la prueba preconstituida en casos de ASI sería una variante de la declaración judicial del menor, que debería recoger una serie de principios esenciales para su adecuado desarrollo, adaptados de Caso, Arch, Jarne  y Molina (2011):

  • Principio de protección. El menor adquiere todo el protagonismo, dirigiéndose todos los esfuerzos judiciales a procurar un contexto en el que se sienta cómodo, ofreciéndole un entorno de tranquilidad y confianza en el que el menor pueda expresarse libremente.
  • Principio de adecuación a las concretas circunstancias de cada menor. El entrevistador deberá preparar su exploración atendiendo a las características psicológicas del niño. El grado de madurez emocional y sus capacidades cognitivas (pensamiento y lenguaje) exigirán del entrevistador adaptar las preguntas en función de estas circunstancias.
  • Principio de intimidad. El menor debe expresarse libre y sinceramente. Se buscará un entorno en el que se minimicen todas aquellas circunstancias que puedan coartar al menor. Cuanto menos note la presencia de otros adultos, más cómodo se sentirá el menor. El entrevistador debe explicar al menor, atendiendo a sus capacidades cognitivas, el desarrollo y sentido de la diligencia. Nunca se debe mentir al menor.
  • Posibilidad de participación de expertos. Será el Juez quien, valorando las circunstancias concurrentes, decidirá si es preciso o no está garantía adicional. La situación del menor en el proceso (testigo/víctima), el momento evolutivo (más o menos edad), y la gravedad de delito parecen ser los criterios utilizados por el juzgador para recurrir a la colaboración del experto. En este sentido el Tribunal Supremo (Sentencia nº 96/2009) concede al experto un papel activo en el desarrollo de la prueba y no de mero espectador. A este respecto parece interesante resaltar las palabras de Caso y colaboradores: “El juez no tiene competencias técnicas para llevar a cabo tales entrevistas. El juez no es un psicólogo ni debe creer que la Psicología es ciencia sencilla. Su experiencia no es suficiente. Abordar a solas tales entrevistas puede ocasionar un grave perjuicio al menor”.

Debe matizarse, no obstante, que a pesar de la evolución jurisprudencial, el prescindir de la declaración del menor víctima en el juicio, sustituyéndola por el visionado de su exploración grabada en fase instructora, no deja de ser excepcional (Madrigal, 2014)

En la guía práctica “El fiscal y la protección jurídica de los menores de edad”, Madrigal (2014) refiere lo siguiente:

Para que se pueda obviar la presencia del menor en juicio será necesario:

  • Estar a las circunstancias del caso concreto, acreditando la existencia de un riesgo real y efectivo para el éxito del proceso terapéutico de recuperación del menor, como consecuencia de la alteración psíquica o de las secuelas derivadas del hecho enjuiciado. Normalmente se acreditará tal extremo por los informes periciales relativos al niño en cuestión, debiendo deponer dichos peritos en el plenario.
  • Que en el plenario se proceda al visionado de la declaración del menor, previamente grabada en instrucción con cumplimiento de lo previsto en el artículo 433 LECrim y asegurando la presencia de todas las partes con posibilidad de contradicción.

Así mismo se afirma en el anterior documento que las pruebas periciales sobre credibilidad del testimonio no puede pretenderse que sustituyan el testimonio del menor, ya sea en juicio o como prueba preconstituida.

Entendemos, no obstante, que la prueba preconstituida, y entendida como excepcional, puede suponer ventajas, tanto jurídicas como psicológicas, a los menores y supuestas víctimas de delitos especialmente vulnerables.

Laura Asensi Pérez
Psicóloga PsicoJurix


Referencias

Caso, M., Arch, M., Jarne, A. y Molina, A. (2011). Guía práctica de exploración de menores. Madrid: Editorial Jurídica Sepín.

Gisbert, M. (2011). La preconstitución de la prueba y el testimonio de referencia. En M. F. Alcón y F. de Montalvo (Coords): Los menores en el proceso judicial (pp. 139-157). Madrid: Técnos.

Magro, V. (2008). Necesidad de la práctica de la prueba preconstituida con menores de edad en el Juzgado de Instrucción en los delitos contra la libertad sexual. Diario La Ley, nº 6972, Sección Doctrina. Año XXIX, Ref. D-193. La ley, 23259/2008.

Manzanero, A.L. y Muñoz, J.M. (2011). La prueba pericial psicológica sobre la credibilidad del testimonio: Reflexiones psico-legales. Madrid: SEPIN.

Madrigal, C. (2014) El fiscal y la protección jurídica de los menores de edad. Guía práctica. Madrid: Fundación Aranzadi Lex Nova

Sotoca, A., Muñoz, J. M., González, J. L., y Manzanero, A. M. (2013). La prueba preconstituida en casos de abuso sexual infantil: aportaciones desde la psicología jurídica. La Ley Penal, 102, 112-122.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Violencia de Género y Predicción de Riesgo


Estos últimos días los medios de comunicación se han hecho eco de posibles fallos en la protección de las víctimas de violencia de género. El  informe del Observatorio del CGPJ destaca aspectos mejorables en la valoración y gestión de riesgo. En un informe anterior ya se había propuesto 13 medidas para mejorar la protección de las víctimas de violencia de género. Podemos leer  que en 14 de los 15 casos de muertes violentas la calificación policial no apreció un peligro alto. El Informe sobre fallecimientos por violencia de género con procedimientos judiciales previos en 2014 señala que incluso en dos de los tres casos en los que la orden de protección estaba en vigor, el riesgo fue valorado como «bajo» o «no apreciado». Tres de los asesinos tenían antecedentes de agresión a otras parejas. El informe argumenta que hay que vigilar al agresor después de cumplida la pena.

El ministro de Justicia ha declarado que hay que mejorar la clasificación del nivel de riesgo en estos casos.

En eldiario.es podíamos leer que Agentes de la Guardia Civil afirman sufrir “presiones” para bajar los avisos de riesgo en mujeres maltratadas. Además de la carencia de medios, denuncian una absoluta falta de formación específica de los agentes responsables de violencia de género fuera de las ciudades

Laura Asensi. Noticias Cuatro
En mi opinión profesional es necesario destacar que, obviamente, no es posible predecir la conducta futura de forma indubitada, y mucho menos una conducta tan compleja  como el asesinato de una mujer por parte de su pareja o ex pareja.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que  la predicción del riesgo está en función de la vulnerabilidad de la víctima, pero también de la peligrosidad del agresor, y todo ello en un contexto concreto y específico, temporal y relacional.

Desde mi punto de vista, centrándome en  la predicción de riesgo policial, que se realiza en el momento de la instrucción del atestado y utilizando básicamente, la mayoría de las veces,  como fuente principal de información a la propia  víctima, puede resultar parcial, y por tanto no representaría la variedad e intensidad de conductas que comprenden la violencia de género, teniendo en cuenta, además, que muchas de las víctimas no saben (y no pueden expresar en ese momento) siquiera qué tipo de maltrato está sufriendo ni mucho menos la intensidad y peligrosidad del mismo. 

Es necesario valorar no solo el riesgo a que está expuesta la víctima si no también el riesgo del maltratador en cuanto a su intensidad y la probabilidad de cometer conductas violentas futuras contra su pareja o ex pareja en un período temporal determinado.
 
Por otra parte, se precisa (y así se reclama por los propios agentes y policías con los que he tenido la oportunidad de coincidir en diversos foros) mayor formación, especialización y reciclaje profesional en tres aspectos básicos; en primer lugar, formación en el ámbito de la violencia de género, como una violencia compleja y diferente a otros tipos de violencia. En segundo lugar,  formación  en conocimiento criminológico  de los factores de riesgo concretos y específicos, empíricamente validados y relacionados con este tipo de violencia; también, imprescindible,  formación específica y de calidad  sobre la aplicación de los protocolos  de valoración de riesgo. 

Con ello probablemente se minimizaría  la subjetividad de las estimaciones y predicciones y disminuirían los errores de predicción del tipo falso-negativo, con las consecuencias fatales que ello conlleva.

Como CONCLUSIÓN,  a mayor rigor técnico (protocolos y técnicas empleadas, formación, reciclaje profesional…) mayor eficacia de la valoración de riesgo de violencia futura, y todo ésto, probabilísticamente hablando.


@Laura Asensi Pérez

sábado, 8 de febrero de 2014

La Autopsia Psicológica




La Autopsia Psicológica es entendida como “un proceso de  recolección de datos que permite reconstruir el perfil psicológico de  una persona y su estado mental  antes del deceso por causa  dudosa (suicidio, homicidio,  muerte accidental o natural)” Se realiza a través de una serie de  investigaciones retrospectivas, indirectas y  posmortem.


Mientras que una autopsia médica es esencialmente un examen físico de la persona fallecida, una autopsia psicológica (PA) es esencialmente un examen del estado mental de la persona fallecida.

La idea de una autopsia psicológica es descubrir el estado psicológico  de la víctima antes de la muerte, ya que los resultados pueden ser necesarios para resolver casos criminales dudosos, suicidios, accidentes, juicios por mala praxis, o incluso reclamaciones de seguros. Cuando las circunstancias de una muerte pueden ser interpretadas de más de una forma (también llamada muerte equívoca), los psicólogos (y criminólogos en una colaboración inter disciplinar) pueden ayudar a recopilar información retrospectiva sobre el comportamiento, estado psicológico, y posibles motivos, que pueden no ser constatables desde otros análisis biológicos, investigativos o médicos.  

Shneidman,  a partir de los años 60, junto con Farberow, describen en detalle el procedimiento de la autopsia psicológica, que mas tarde retoman Liman, Curphey y Tabachnick (citados por Young, 1992).

Los primeros autores en utilizar este método lo hicieron por razones básicamente médicas y legales, particularmente cuando las causas de una muerte eran dudosas o estaban mal definidas. El método fue aplicado más tarde para la prevención del suicidio/, intervención en crisis, o en investigación, y para identificar los sujetos "en riesgo" de cometer suicidio. 

Hay una serie de razones por las que podría ser apropiado llevar a cabo una AP, sin embargo, la más común es para ayudar a determinar la naturaleza de la muerte.

El método consiste en la recopilación de toda la información disponible sobre los difuntos a través de entrevistas estructuradas de los miembros de la familia, parientes o amigos, así como información del personal de atención médica. Además, la información se obtiene de  registros psiquiátricos y de salud, otros documentos y el examen forense. Así, una autopsia psicológica sintetiza la información de múltiples informantes y registros. La primera generación de autopsias psicológicas estableció que más del 90 % de los suicidios consumados han sufrido por lo general trastornos mentales comórbidos, la mayoría de ellos los trastornos del estado de ánimo y / o trastornos de uso de sustancias (ver

Shneidman (citado por Ebert, 1991) indica que son cuatro los objetivos de este proceso:

1. Determinar el modo o la causa de la muerte en casos equívocos.

2. Averiguar el tiempo en el cual se produjo la muerte.

3. Obtener la información suficiente para evaluar los datos obtenidos de diversos intentos de suicidio, con el fin de prevenir dichos intentos y la letalidad de los mismos.

4. Terapéutico para con los amigos y familiares del occiso”.



En el contexto de una investigación psicológica forense se emplea una autopsia psicológica (AP) como herramienta de recolección de datos. La naturaleza de la información recogida por lo general incluye la siguiente:



 -  Información biográfica (edad, estado civil, ocupación…)


 - Información personal (relaciones, estilo de vida, problemas laborales, uso de alcohol / drogas, fuentes de estrés…)


 -  Información secundaria (antecedentes familiares, antecedentes policiales, diarios…)


 Antes de continuar, es importante tener en cuenta que, al igual que con la mayoría de los protocolos de recogida de datos llevados a cabo dentro de un marco psicológico, existen diferentes enfoques metodológicos. Una manera útil de pensar en esto es en términos de “el fin justifica los medios”.


El objetivo final es, en términos generales, el mismo, es decir, se espera que, en conjunto, la información obtenida, como Berman y Litman (1993) describen, sea el resultado de: 'El análisis post-predictivo, elaborarando un dictamen, ofreciendo una comprensión lógica de la relación entre el fallecido y los acontecimientos y conductas que precedieron a la muerte'.


Los medios por los cuales se llega este fin pueden, sin embargo, variar ligeramente, por ejemplo, el enfoque clínico vs el enfoque de análisis de la muerte equívoca favorecido por el FBI.



Un protocolo integrado ilustrativo para la investigación criminal (MAPI-CRIMINAL) podemos verlo aquí


Laura Fátima Asensi Pérez
Psicóloga Forense
Profesora Criminología UA
Co-directora PsicoJurix