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domingo, 14 de diciembre de 2014

Violencia de Género y Predicción de Riesgo


Estos últimos días los medios de comunicación se han hecho eco de posibles fallos en la protección de las víctimas de violencia de género. El  informe del Observatorio del CGPJ destaca aspectos mejorables en la valoración y gestión de riesgo. En un informe anterior ya se había propuesto 13 medidas para mejorar la protección de las víctimas de violencia de género. Podemos leer  que en 14 de los 15 casos de muertes violentas la calificación policial no apreció un peligro alto. El Informe sobre fallecimientos por violencia de género con procedimientos judiciales previos en 2014 señala que incluso en dos de los tres casos en los que la orden de protección estaba en vigor, el riesgo fue valorado como «bajo» o «no apreciado». Tres de los asesinos tenían antecedentes de agresión a otras parejas. El informe argumenta que hay que vigilar al agresor después de cumplida la pena.

El ministro de Justicia ha declarado que hay que mejorar la clasificación del nivel de riesgo en estos casos.

En eldiario.es podíamos leer que Agentes de la Guardia Civil afirman sufrir “presiones” para bajar los avisos de riesgo en mujeres maltratadas. Además de la carencia de medios, denuncian una absoluta falta de formación específica de los agentes responsables de violencia de género fuera de las ciudades

Laura Asensi. Noticias Cuatro
En mi opinión profesional es necesario destacar que, obviamente, no es posible predecir la conducta futura de forma indubitada, y mucho menos una conducta tan compleja  como el asesinato de una mujer por parte de su pareja o ex pareja.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que  la predicción del riesgo está en función de la vulnerabilidad de la víctima, pero también de la peligrosidad del agresor, y todo ello en un contexto concreto y específico, temporal y relacional.

Desde mi punto de vista, centrándome en  la predicción de riesgo policial, que se realiza en el momento de la instrucción del atestado y utilizando básicamente, la mayoría de las veces,  como fuente principal de información a la propia  víctima, puede resultar parcial, y por tanto no representaría la variedad e intensidad de conductas que comprenden la violencia de género, teniendo en cuenta, además, que muchas de las víctimas no saben (y no pueden expresar en ese momento) siquiera qué tipo de maltrato está sufriendo ni mucho menos la intensidad y peligrosidad del mismo. 

Es necesario valorar no solo el riesgo a que está expuesta la víctima si no también el riesgo del maltratador en cuanto a su intensidad y la probabilidad de cometer conductas violentas futuras contra su pareja o ex pareja en un período temporal determinado.
 
Por otra parte, se precisa (y así se reclama por los propios agentes y policías con los que he tenido la oportunidad de coincidir en diversos foros) mayor formación, especialización y reciclaje profesional en tres aspectos básicos; en primer lugar, formación en el ámbito de la violencia de género, como una violencia compleja y diferente a otros tipos de violencia. En segundo lugar,  formación  en conocimiento criminológico  de los factores de riesgo concretos y específicos, empíricamente validados y relacionados con este tipo de violencia; también, imprescindible,  formación específica y de calidad  sobre la aplicación de los protocolos  de valoración de riesgo. 

Con ello probablemente se minimizaría  la subjetividad de las estimaciones y predicciones y disminuirían los errores de predicción del tipo falso-negativo, con las consecuencias fatales que ello conlleva.

Como CONCLUSIÓN,  a mayor rigor técnico (protocolos y técnicas empleadas, formación, reciclaje profesional…) mayor eficacia de la valoración de riesgo de violencia futura, y todo ésto, probabilísticamente hablando.


@Laura Asensi Pérez

sábado, 8 de febrero de 2014

La Autopsia Psicológica




La Autopsia Psicológica es entendida como “un proceso de  recolección de datos que permite reconstruir el perfil psicológico de  una persona y su estado mental  antes del deceso por causa  dudosa (suicidio, homicidio,  muerte accidental o natural)” Se realiza a través de una serie de  investigaciones retrospectivas, indirectas y  posmortem.


Mientras que una autopsia médica es esencialmente un examen físico de la persona fallecida, una autopsia psicológica (PA) es esencialmente un examen del estado mental de la persona fallecida.

La idea de una autopsia psicológica es descubrir el estado psicológico  de la víctima antes de la muerte, ya que los resultados pueden ser necesarios para resolver casos criminales dudosos, suicidios, accidentes, juicios por mala praxis, o incluso reclamaciones de seguros. Cuando las circunstancias de una muerte pueden ser interpretadas de más de una forma (también llamada muerte equívoca), los psicólogos (y criminólogos en una colaboración inter disciplinar) pueden ayudar a recopilar información retrospectiva sobre el comportamiento, estado psicológico, y posibles motivos, que pueden no ser constatables desde otros análisis biológicos, investigativos o médicos.  

Shneidman,  a partir de los años 60, junto con Farberow, describen en detalle el procedimiento de la autopsia psicológica, que mas tarde retoman Liman, Curphey y Tabachnick (citados por Young, 1992).

Los primeros autores en utilizar este método lo hicieron por razones básicamente médicas y legales, particularmente cuando las causas de una muerte eran dudosas o estaban mal definidas. El método fue aplicado más tarde para la prevención del suicidio/, intervención en crisis, o en investigación, y para identificar los sujetos "en riesgo" de cometer suicidio. 

Hay una serie de razones por las que podría ser apropiado llevar a cabo una AP, sin embargo, la más común es para ayudar a determinar la naturaleza de la muerte.

El método consiste en la recopilación de toda la información disponible sobre los difuntos a través de entrevistas estructuradas de los miembros de la familia, parientes o amigos, así como información del personal de atención médica. Además, la información se obtiene de  registros psiquiátricos y de salud, otros documentos y el examen forense. Así, una autopsia psicológica sintetiza la información de múltiples informantes y registros. La primera generación de autopsias psicológicas estableció que más del 90 % de los suicidios consumados han sufrido por lo general trastornos mentales comórbidos, la mayoría de ellos los trastornos del estado de ánimo y / o trastornos de uso de sustancias (ver

Shneidman (citado por Ebert, 1991) indica que son cuatro los objetivos de este proceso:

1. Determinar el modo o la causa de la muerte en casos equívocos.

2. Averiguar el tiempo en el cual se produjo la muerte.

3. Obtener la información suficiente para evaluar los datos obtenidos de diversos intentos de suicidio, con el fin de prevenir dichos intentos y la letalidad de los mismos.

4. Terapéutico para con los amigos y familiares del occiso”.



En el contexto de una investigación psicológica forense se emplea una autopsia psicológica (AP) como herramienta de recolección de datos. La naturaleza de la información recogida por lo general incluye la siguiente:



 -  Información biográfica (edad, estado civil, ocupación…)


 - Información personal (relaciones, estilo de vida, problemas laborales, uso de alcohol / drogas, fuentes de estrés…)


 -  Información secundaria (antecedentes familiares, antecedentes policiales, diarios…)


 Antes de continuar, es importante tener en cuenta que, al igual que con la mayoría de los protocolos de recogida de datos llevados a cabo dentro de un marco psicológico, existen diferentes enfoques metodológicos. Una manera útil de pensar en esto es en términos de “el fin justifica los medios”.


El objetivo final es, en términos generales, el mismo, es decir, se espera que, en conjunto, la información obtenida, como Berman y Litman (1993) describen, sea el resultado de: 'El análisis post-predictivo, elaborarando un dictamen, ofreciendo una comprensión lógica de la relación entre el fallecido y los acontecimientos y conductas que precedieron a la muerte'.


Los medios por los cuales se llega este fin pueden, sin embargo, variar ligeramente, por ejemplo, el enfoque clínico vs el enfoque de análisis de la muerte equívoca favorecido por el FBI.



Un protocolo integrado ilustrativo para la investigación criminal (MAPI-CRIMINAL) podemos verlo aquí


Laura Fátima Asensi Pérez
Psicóloga Forense
Profesora Criminología UA
Co-directora PsicoJurix

sábado, 18 de enero de 2014

EL INFORME PERICIAL EN ASUNTOS DE FAMILIA. VALORACIÓN DE GUARDA Y CUSTODIA Y RÉGIMEN DE VISITAS

Próximo curso a impartir por Laura Asensi Pérez y Miguel Díez Jorro - PsicoJurix-Alicante- en el Colegio Oficial de Psicólogos - CV.


Título del curso: EL INFORME PERICIAL EN ASUNTOS DE FAMILIA. VALORACIÓN DE GUARDA Y CUSTODIA Y RÉGIMEN DE VISITAS.


Dirigido principalmente a Psicólogos y estudiantes de último curso de Psicología

Más información en el siguiente enlace:

http://www.cop-cv.org/formacion/2158

viernes, 17 de enero de 2014

Potencial de Evocación Cognitiva. Brain Fingerprinting aplicado en España

La policía va a aplicar por primera vez una técnica para entrar en la mente del sospechoso y comprobar si recuerda el crimen.

 

Pilar Cebrián, de 51 años, desapareció en abril de 2012 en Ricla, una localidad zaragozana de 3.000 habitantes. Su marido, Antonio Losilla, tardó casi un mes en denunciarlo, demasiado tiempo para un esposo preocupado. La policía comenzó la investigación porque intuyó un posible homicidio. Los restos de sangre hallados en el garaje del domicilio familiar acentuaron la sombra que se cernía sobre el marido. Losilla ha sido siempre el único sospechoso para la policía. El asunto parecía resuelto cuando unos agricultores encontraron una cabeza y un brazo semienterrados en los alrededores de un pueblo vecino que coincidían en apariencia con Cebrián. El juez ordenó el ingreso de Losilla en prisión. Pero las pruebas forenses demostraron que se trataba de otra víctima. La búsqueda de Pilar permitió encontrar el cadáver de otra mujer, por cuyo asesinato está acusado su novio. Aun así, el juez decidió mantener a Losilla en la cárcel. El caso se complicaba.

Un científico americano, Lawrence Farwell, fue el primero que empezó a emplear el test neurológico conocido como Potencial de Evocación Cognitiva en investigaciones criminales hace ya 13 años. Valdizán pensó introducir este uso en España. Y un encuentro casual propició que el caso Ricla vaya a ser el primero en el que se aplique.

 

 Lawrence Farwell, desde su despacho de Seattle, se sorprende gratamente al otro lado del teléfono de que la experiencia se vaya a llevar a cabo por primera vez en España. El científico estadounidense recuerda perfectamente la primera vez que su técnica se convirtió en decisiva para condenar a alguien. Fue en 2000, con James B. Grinder, acusado de la violación y homicidio de Julie Helton en 1984 en Macon (Misuri), en el corazón del país. Grinder había eludido en numerosas ocasiones la justicia. El sheriff, convencido de su culpabilidad no solo en esta, sino también en otras muertes, no lograba encontrar pruebas concluyentes que lo condenaran, así que recurrió a Lawrence. El lugarteniente Michael Johnston rememora así la experiencia: “El doctor vino con la máquina, nos explicó el proceso y comenzamos la prueba. Él estaba solo con el sospechoso en la sala de interrogatorios y nosotros lo vimos a través de las cámaras”.

 La prueba ha generado recelos, sorpresa e interés entre las partes implicadas en el caso Ricla.

Fuente: El País